Éste sitio web usa cookies, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de cookies.

La historia de Sergio: cuando el cannabis medicinal se convierte en un camino de esperanza

En Medican Map tenemos el privilegio de acompañar a muchas personas que buscan recuperar calidad de vida a través del cannabis medicinal. Hoy queremos compartir la historia de Sergio López Santamaría, paciente de 43 años de Reus (Tarragona), porque refleja no solo la dureza de convivir con el dolor crónico, sino también la importancia de encontrar un apoyo seguro, legal y humano.

Sergio convivió desde muy joven con el cannabis en un uso recreativo, pero su vida cambió por completo cuando fue diagnosticado con espondiloartrosis vertebral en grado avanzado: ausencia de cartílagos entre las vértebras, múltiples hernias discales y dolores incapacitantes que se extendían de la zona lumbar a la dorsal y cervical. Durante años probó todo tipo de tratamientos: fármacos en dosis altas (AINES, gabapentina, lidocaína…), intervenciones como rizolisis térmicas o plasma sanguíneo, y aun así la mejoría era mínima.

En ese proceso, las pastillas empezaron a pasar factura a su aparato digestivo y a su estado de ánimo. Sergio decidió dejarlas, sin comunicarlo a su médico, y el consumo de cannabis aumentó de forma descontrolada. No era abuso, era supervivencia. Fue entonces, junto a su psicóloga y la unidad del dolor, cuando decidió dar un paso consciente: iniciar un tratamiento de cannabis medicinal regulado y acompañado por un profesional de la salud.

Ese camino lo llevó hasta nosotros, donde obtuvo su certificado médico a través del Dr. Pedro Bosco en 2024. Con él, comenzó un tratamiento estructurado con aceite de cannabis (THC-CBD) como base y flores de cannabis para los picos de dolor.

El cambio fue evidente. Aunque los dolores siguen siendo parte de su vida, el cannabis medicinal le permite recuperar movilidad, controlar mejor los episodios de dolor neuronal irradiado e incluso volver a realizar ejercicio físico en las etapas de mayor estabilidad.

Sergio cuenta con una trayectoria laboral admirable: más de 15 años en la central nuclear de Ascó, trabajando en la planta y como miembro de la brigada de emergencias. Formado en rescate, RCP y gestión de crisis, su profesión exigía un nivel físico y mental excepcional. Pero su enfermedad, sumada a la dureza de su puesto, terminó limitando su capacidad para desempeñarlo. Tras presentar un recurso al INSS para el reconocimiento de su incapacidad, encontró en ese acto de escribir —aunque sabía que difícilmente sería escuchado— una redención personal que lo ayudó a seguir adelante. Poco después, nos encontró a nosotros.


Hoy, gracias al certificado de cannabis medicinal de Medican Map, Sergio puede acceder a asociaciones serias, seguras y comprometidas con los pacientes. Cuando uno de los clubes en los que estaba inscrito fue cerrado por irregularidades, pudo continuar en espacios responsables donde su condición de paciente está reconocida y protegida. De hecho, su certificado le permite disponer de las cantidades necesarias para tratar sus picos de dolor sin depender de horarios estrictos.

Su historia nos recuerda que el cannabis medicinal no es solo una planta: es una herramienta terapéutica que, acompañada de respaldo médico y legal, ofrece dignidad y calidad de vida. En Medican Map seguiremos trabajando para que historias como la de Sergio no sean la excepción, sino la norma. Porque el derecho a vivir con menos dolor y con más autonomía debería estar al alcance de todos.