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Migrañas y cefaleas

Neurología y dolor

Cannabis medicinal, THC y CBD en el tratamiento de la migraña

La migraña es una enfermedad neurológica caracterizada por episodios recurrentes de dolor de cabeza que pueden acompañarse de náuseas, vómitos y una sensibilidad aumentada a estímulos como la luz, el sonido o determinados olores.

No es simplemente un “dolor de cabeza fuerte”. Durante una crisis pueden producirse diferentes alteraciones neurológicas y sensoriales capaces de limitar considerablemente la actividad cotidiana.

Algunas personas necesitan: interrumpir el trabajo; permanecer en una habitación oscura; evitar ruidos; acostarse; cancelar actividades; o utilizar repetidamente medicación de rescate.

El Sistema Endocannabinoide (SEC) participa en diferentes mecanismos relacionados con la percepción del dolor y el sistema trigeminovascular implicado en la migraña. Por esta razón, cannabis y cannabinoides como THC y CBD llevan años investigándose como posibles herramientas terapéuticas.

Durante mucho tiempo, la evidencia clínica procedía principalmente de estudios observacionales y retrospectivos. Sin embargo, recientemente se ha publicado el primer ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de cannabis para el tratamiento agudo de la migraña, encontrando resultados favorables para una combinación de THC y CBD. Esto supone un avance importante, aunque todavía necesitamos más ensayos antes de establecer qué pacientes pueden beneficiarse, qué formulaciones son más adecuadas y cuál es su papel respecto a los tratamientos actuales.

¿Qué es una migraña?

La migraña es un trastorno neurológico complejo. El dolor suele presentar algunas de estas características:

  • intensidad moderada o intensa;
  • carácter pulsátil;
  • localización en un lado de la cabeza, aunque puede ser bilateral;
  • empeoramiento con la actividad física;
  • duración de varias horas y, en ocasiones, días.

Además del dolor pueden aparecer:

  • náuseas;
  • vómitos;
  • fotofobia;
  • fonofobia;
  • sensibilidad a olores;
  • mareo;
  • fatiga;
  • dificultades cognitivas;
  • irritabilidad;
  • y alteraciones sensoriales.

No todas las personas experimentan las mismas manifestaciones.

Migraña con aura

Algunas personas presentan aura antes o durante una crisis. El aura consiste en síntomas neurológicos transitorios.

Los más conocidos son los visuales:

  • destellos;
  • puntos luminosos;
  • líneas;
  • zonas de visión alterada;
  • o pérdida parcial del campo visual.

Pero también pueden aparecer:

  • hormigueos;
  • alteraciones sensitivas;
  • dificultades para hablar;
  • u otros síntomas neurológicos.

No todas las migrañas presentan aura. Por eso se diferencia principalmente entre: migraña con aura y migraña sin aura.

Las fases de la migraña

Una crisis puede tener diferentes fases.

Pródromo

Puede comenzar horas o incluso días antes del dolor.

Algunas personas experimentan:

  • cansancio;
  • cambios de humor;
  • dificultad para concentrarse;
  • cambios de apetito;
  • bostezos;
  • rigidez cervical;
  • o mayor sensibilidad sensorial.

Aura

Aparece únicamente en una parte de los pacientes.

Fase de dolor

Es cuando aparece la cefalea característica y síntomas como náuseas, fotofobia o fonofobia.

Postdromo

Después de desaparecer el dolor pueden persistir:

  • cansancio;
  • dificultades cognitivas;
  • sensación de “resaca”;
  • sensibilidad;
  • o malestar general.

Por tanto, una crisis de migraña puede afectar mucho más que las horas en las que existe dolor intenso.

Migraña episódica y migraña crónica

También es importante conocer la frecuencia. Una persona puede presentar algunas crisis al año mientras que otra puede experimentar dolor muchos días cada mes. Cuando las cefaleas son muy frecuentes puede desarrollarse migraña crónica.

En estos pacientes resulta especialmente importante registrar:

  • días de cefalea al mes;
  • días de migraña;
  • intensidad;
  • medicación utilizada;
  • y frecuencia de los tratamientos de rescate.

Esto permite diferenciar entre una enfermedad mal controlada y situaciones como la cefalea asociada al sobreuso de medicación.

No todas las cefaleas son migraña

“Cefalea” significa simplemente dolor de cabeza.

Existen muchos tipos diferentes.

Entre ellos:

  • migraña;
  • cefalea tensional;
  • cefalea en racimos;
  • cefalea asociada a medicamentos;
  • cefalea postraumática;
  • y cefaleas secundarias a otras enfermedades.

Por ello, que cannabis pueda resultar interesante para determinados pacientes con migraña no significa que sirva para cualquier dolor de cabeza.

El diagnóstico es importante.

¿Qué ocurre en el cerebro durante una migraña?

Durante décadas se consideró la migraña principalmente un problema vascular. Actualmente sabemos que es mucho más compleja.

Uno de los sistemas fundamentales es el sistema trigeminovascular. El nervio trigémino participa en la transmisión de señales dolorosas procedentes de estructuras de la cabeza.

Durante una crisis se activan diferentes vías neurológicas y se liberan moléculas implicadas en la transmisión y sensibilización del dolor.

Una de las más importantes es:

CGRP — péptido relacionado con el gen de la calcitonina.

Su importancia ha llevado al desarrollo de tratamientos modernos específicamente dirigidos contra CGRP o su receptor.

El Sistema Endocannabinoide y la migraña

El Sistema Endocannabinoide es una red de señalización presente en nuestro organismo.

Está formado principalmente por:

  • endocannabinoides como anandamida (AEA) y 2-AG;
  • receptores cannabinoides, principalmente CB1 y CB2;
  • y enzimas responsables de producir y degradar estos compuestos.

El SEC participa en numerosos procesos relacionados con la migraña.

Entre ellos:

  • procesamiento del dolor;
  • actividad trigeminovascular;
  • excitabilidad neuronal;
  • liberación de neurotransmisores;
  • inflamación neurogénica;
  • respuesta al estrés;
  • sueño;
  • y procesamiento sensorial.

Los receptores CB1 están ampliamente distribuidos en el sistema nervioso. Su activación puede modificar la liberación de diferentes neurotransmisores y reducir determinadas señales nociceptivas. Investigaciones experimentales indican además que la señalización endocannabinoide puede influir sobre la actividad trigeminal y la liberación de CGRP. Por estas razones, el SEC se considera actualmente una vía de investigación relevante en migraña.

Anandamida y migraña

La anandamida (AEA) es uno de nuestros principales endocannabinoides. Algunos estudios han encontrado alteraciones de la señalización endocannabinoide en personas con migraña.

Por ejemplo, se han observado niveles reducidos de anandamida en determinados estudios de pacientes con migraña crónica. Estos hallazgos han contribuido a plantear la posibilidad de que una alteración del tono endocannabinoide participe en la fisiopatología de la migraña.

Pero debemos diferenciar claramente entre: una asociación biológica y una causa demostrada. Actualmente no podemos realizar un análisis clínico convencional y diagnosticar a una persona una “deficiencia endocannabinoide” responsable de su migraña.

La hipótesis de la deficiencia clínica endocannabinoide

Existe una hipótesis conocida como Clinical Endocannabinoid Deficiency (CECD).

Propone que algunas enfermedades, entre ellas:

  • migraña;
  • fibromialgia;
  • y síndrome de intestino irritable,

podrían compartir alteraciones de la señalización endocannabinoide. Es una hipótesis científicamente interesante y ha contribuido a impulsar la investigación sobre cannabinoides. Pero todavía no debe presentarse como una enfermedad demostrada ni como un diagnóstico clínico establecido. Que una persona tenga migraña no significa que podamos afirmar que “le faltan endocannabinoides”.

¿Por qué podría ayudar el cannabis?

Los cannabinoides podrían intervenir en diferentes componentes de una crisis.

THC actúa principalmente como agonista parcial de receptores CB1 y CB2.

CBD tiene una farmacología diferente y mucho más compleja.

Los posibles mecanismos investigados incluyen:

  • modulación de la transmisión del dolor;
  • reducción de determinadas señales trigeminales;
  • interacción con vías relacionadas con CGRP;
  • modificación de la excitabilidad neuronal;
  • regulación de náuseas y vómitos;
  • y efectos sobre sueño y percepción del dolor.

Pero un mecanismo farmacológico plausible no demuestra por sí mismo que un tratamiento funcione. Para saberlo necesitamos ensayos clínicos. Y aquí recientemente se ha producido un avance importante.

Primer ensayo clínico controlado de cannabis para la migraña aguda

En 2026 se publicó en la revista científica Headache un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y cruzado sobre cannabis vaporizado para tratar una crisis aguda de migraña.

Participaron 92 adultos con migraña.

En total se trataron 247 crisis.

Los participantes podían recibir, en diferentes crisis:

  • cannabis con 6 % THC;
  • cannabis con 11 % CBD;
  • cannabis con 6 % THC + 11 % CBD;
  • o cannabis placebo.

El objetivo era comprobar qué ocurría dos horas después del tratamiento.

THC + CBD: resultados del ensayo

La combinación de 6 % THC + 11 % CBD obtuvo mejores resultados que placebo.

A las dos horas:

Alivio del dolor

THC + CBD: 67,2 %

Placebo: 46,6 %

Ausencia completa de dolor

THC + CBD: 34,5 %

Placebo: 15,5 %

Desaparición del síntoma más molesto

THC + CBD: 60,3 %

Placebo: 34,5 %

Además, algunos beneficios se mantuvieron posteriormente:

  • ausencia sostenida de dolor a las 24 horas;
  • y desaparición sostenida del síntoma más molesto a las 24 y 48 horas.
  • No se registraron acontecimientos adversos graves en el ensayo.

Estos resultados son clínicamente interesantes porque proceden de un ensayo controlado con placebo y no simplemente de personas que comunican retrospectivamente que el cannabis les ayuda.

¿Funcionó el THC solo?

El cannabis dominante en THC también produjo una señal de eficacia.

El 68,9 % consiguió alivio del dolor frente al 46,6 % con placebo.

Sin embargo, THC solo no fue superior al placebo en otros resultados importantes como:

  • ausencia completa de dolor;
  • o desaparición del síntoma más molesto a las dos horas.

Por tanto, en este ensayo la combinación THC+CBD produjo un resultado global más convincente.

¿Y el CBD solo?

Aquí tenemos un dato especialmente importante.

El cannabis dominante en CBD no fue superior al placebo para:

  • aliviar el dolor;
  • eliminar completamente el dolor;
  • ni eliminar el síntoma más molesto.

Esto significa que actualmente no podemos afirmar simplemente:

“CBD funciona para la migraña”.

CBD puede tener propiedades farmacológicas interesantes, pero en este primer ensayo controlado para una crisis aguda no demostró eficacia frente a placebo.

¿Significa esto que THC + CBD ya es un tratamiento demostrado para la migraña?

Es un resultado muy prometedor, pero debemos mantener la perspectiva.

Estamos hablando de un primer ensayo clínico controlado.

Necesitamos:

  • replicar los resultados;
  • estudiar poblaciones mayores;
  • conocer mejor la seguridad a largo plazo;
  • comparar cannabis con tratamientos específicos de migraña;
  • establecer dosis;
  • estudiar diferentes formulaciones;
  • y determinar qué pacientes responden mejor.

Además, el ensayo estudió cannabis vaporizado con concentraciones determinadas.

Sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a:

  • cualquier flor;
  • cualquier aceite;
  • CBD comercial;
  • comestibles;
  • resinas;
  • o cualquier proporción THC:CBD.
  • Tratamiento de una crisis y prevención son cosas diferentes

Esta diferencia es fundamental. Una persona puede utilizar un medicamento para detener o reducir una crisis que ya ha comenzado. Eso es un tratamiento agudo.

Otra estrategia consiste en utilizar un tratamiento regularmente para:

  • disminuir el número de crisis;
  • reducir los días de migraña;
  • o disminuir su intensidad futura.

Eso es tratamiento preventivo. El ensayo clínico reciente estudió principalmente tratamiento agudo. No demuestra que utilizar cannabis diariamente prevenga la migraña.

¿Qué sabíamos antes de este ensayo?

Antes de disponer de este ensayo, la evidencia clínica procedía principalmente de:

  • estudios retrospectivos;
  • registros;
  • encuestas;
  • series de pacientes;
  • y estudios observacionales.

Una revisión de la literatura que reunió 12 publicaciones y aproximadamente 1.980 pacientes encontró señales de:

  • reducción de frecuencia de migraña;
  • reducción de días de migraña;
  • y mejoría de náuseas y vómitos.

Pero los autores destacaban precisamente la necesidad de realizar ensayos experimentales bien diseñados. Por tanto, aquellos resultados eran prometedores, pero estaban sujetos a importantes sesgos. El nuevo ensayo clínico mejora considerablemente la calidad de la evidencia para tratamiento agudo, aunque todavía necesitamos más investigación.

Náuseas y vómitos

Las náuseas son uno de los síntomas característicos de muchas crisis. En algunas personas pueden llegar a ser tan incapacitantes como el propio dolor. THC tiene propiedades antieméticas conocidas y los cannabinoides se han estudiado extensamente en otros contextos relacionados con náuseas y vómitos. Por ello, cuando se valora el resultado de un tratamiento cannabinoide en migraña no deberíamos medir únicamente el dolor.

También puede ser útil registrar:

  • náuseas;
  • vómitos;
  • capacidad para comer;
  • capacidad para beber;
  • y necesidad de medicación antiemética.

Fotofobia y fonofobia

Durante una crisis muchas personas desarrollan una sensibilidad intensa a:

la luz — fotofobia y el sonido — fonofobia.

Por eso necesitan permanecer en habitaciones oscuras y silenciosas. En los ensayos modernos se utiliza con frecuencia el concepto de “síntoma más molesto”, porque una crisis no se define exclusivamente por el dolor. El reciente ensayo THC+CBD encontró también una mayor probabilidad de desaparición del síntoma más molesto frente a placebo.

Migraña menstrual

Muchas mujeres presentan una relación clara entre las crisis y el ciclo menstrual. Los cambios hormonales, especialmente las fluctuaciones de estrógenos, pueden actuar como desencadenantes.

Algunas mujeres experimentan migraña:

  • antes de la menstruación;
  • durante los primeros días;
  • o repetidamente en la misma fase del ciclo.

En estos casos resulta especialmente útil registrar:

  • fecha de menstruación;
  • día de aparición de la migraña;
  • presencia o ausencia de aura;
  • duración;
  • intensidad;
  • y medicación utilizada.

Esto permite comprobar si existe realmente un patrón menstrual. La migraña menstrual merece una valoración conjunta dentro de neurología y salud femenina.

Cefalea tensional

La cefalea tensional es diferente de la migraña.

Suele producir un dolor:

  • opresivo;
  • bilateral;
  • de intensidad leve o moderada;
  • y generalmente menos agravado por la actividad cotidiana.

La evidencia cannabinoide específica para cefalea tensional es mucho menor. Por ello, no debemos utilizar automáticamente los resultados obtenidos en migraña para afirmar que cannabis trata la cefalea tensional.

Cefalea en racimos

La cefalea en racimos es un trastorno diferente y extremadamente doloroso.

Las crisis suelen afectar un lado de la cabeza, especialmente alrededor del ojo, y pueden acompañarse de:

  • lagrimeo;
  • congestión nasal;
  • enrojecimiento ocular;
  • caída del párpado;
  • e inquietud intensa.

El tratamiento de la cefalea en racimos tiene estrategias específicas. La evidencia sobre cannabis es insuficiente y los resultados del ensayo de migraña no deben extrapolarse a cefalea en racimos.

Cannabis y cefalea por sobreuso

Aquí encontramos una cuestión especialmente importante. Utilizar repetidamente tratamientos para aliviar una cefalea puede, paradójicamente, contribuir a mantener un patrón de dolor crónico en algunas personas. Esto se conoce como cefalea por sobreuso de medicación. También se ha estudiado la relación con cannabis.

Un estudio de 368 pacientes con migraña crónica encontró una asociación importante entre consumo de cannabis y cefalea por sobreuso. Entre los consumidores actuales de cannabis, el 81 % presentaba cefalea por sobreuso frente al 41 % de quienes no consumían. Después de ajustar otros factores, el consumo de cannabis continuaba asociado a una mayor probabilidad de presentar este problema. Sin embargo, se trataba de un estudio observacional.

Por tanto:

demuestra una asociación, no que cannabis sea necesariamente la causa.

Es posible que algunos pacientes con migrañas más graves consuman más cannabis precisamente porque tienen más dolor. Aun así, el dato obliga a ser prudentes.

Más cannabis no significa necesariamente menos migraña

Si una persona comienza utilizando cannabis:

  • ocasionalmente;
  • después varias veces por semana;
  • posteriormente todos los días;
  • y finalmente varias veces al día,

mientras sus cefaleas aumentan, debemos revisar la situación. No deberíamos asumir automáticamente que necesita aumentar la dosis.

Puede existir:

  • tolerancia;
  • sobreuso;
  • dependencia;
  • cefalea por sobreuso;
  • interacción con otros tratamientos;
  • o simplemente una migraña mal controlada.

En estas situaciones conviene revisar el patrón completo de consumo.

Tolerancia

Con el uso repetido de THC puede aparecer tolerancia. Esto significa que la misma cantidad produce progresivamente menos efecto.

La persona puede empezar a aumentar:

  • dosis;
  • frecuencia;
  • concentración de THC;
  • o número de administraciones.

En una enfermedad recurrente como la migraña esto tiene especial importancia. El objetivo no debería ser consumir cada vez más cannabis. Debería ser conseguir el mayor beneficio con la menor exposición necesaria.

Más información:

Tolerancia al cannabis, efectos del THC y cómo reducir riesgos

¿Cómo saber si realmente funciona?

La migraña es una enfermedad especialmente adecuada para utilizar un diario de síntomas.

Antes de iniciar o modificar un tratamiento podemos registrar:

Días de migraña al mes: 10
Intensidad media: 8/10
Duración habitual: 12 horas
Días con medicación de rescate: 8
Náuseas: frecuentes
Vómitos: 2 crisis/mes
Días sin poder trabajar: 3

Después podemos comparar los mismos indicadores.

Por ejemplo:

Días de migraña: 6
Intensidad: 6/10
Duración: 5 horas
Rescate: 4 días
Días sin trabajar: 1

Esto proporciona mucha más información que simplemente decir:

“creo que me ayuda”.

Si se utiliza para una crisis aguda

También podemos registrar cada episodio.

Por ejemplo:

Hora de inicio: 14:00
Dolor antes del tratamiento: 8/10
Náuseas: 7/10
Fotofobia: intensa
Tratamiento: 14:30

Después:

30 minutos: dolor 6/10
1 hora: dolor 4/10
2 horas: dolor 2/10
24 horas: ¿reapareció la crisis?

Este tipo de seguimiento permite determinar:

  • rapidez de inicio;
  • intensidad del efecto;
  • duración;
  • recurrencia;
  • y efectos adversos.

¿Qué vía de administración?

La vía de administración modifica mucho el efecto. La inhalación mediante vaporización produce generalmente un inicio más rápido que las vías orales. Esto puede resultar relevante cuando intentamos tratar una crisis que ya ha comenzado.

Las vías orales presentan:

  • inicio más lento;
  • duración más prolongada;
  • y mayor variabilidad entre personas.

Pero es importante recordar que el ensayo positivo reciente utilizó cannabis vaporizado, no cannabis fumado. Fumar implica productos de combustión y no es la vía preferente desde una perspectiva de reducción de riesgos.

Más información:

Fumar, vaporizar y otras vías de administración del cannabis medicinal

¿Qué dosis debería utilizarse?

No existe actualmente una dosis universal de THC o CBD establecida para la migraña. Además, expresar únicamente porcentajes de THC y CBD no nos dice necesariamente cuánto cannabinoide absorbió realmente cada paciente.

La dosis depende de:

  • concentración;
  • cantidad administrada;
  • vía;
  • biodisponibilidad;
  • experiencia previa;
  • tolerancia;
  • sensibilidad individual;
  • y otros medicamentos.

Especialmente con THC, una estrategia prudente consiste en comenzar con exposiciones bajas y ajustar progresivamente.

Más cantidad no significa necesariamente más eficacia.

Guía de dosificación del cannabis medicinal

Posibles efectos adversos

THC puede producir:

  • mareo;
  • somnolencia;
  • taquicardia;
  • ansiedad;
  • alteraciones de memoria;
  • cambios perceptivos;
  • disminución de coordinación;
  • hipotensión;
  • y deterioro temporal de la capacidad para conducir.

En algunas personas puede incluso producir:

  • ansiedad intensa;
  • pánico;
  • paranoia;
  • o empeoramiento del malestar.

Por ello, la respuesta debe evaluarse individualmente. CBD suele producir menos efectos psicoactivos, pero también puede producir efectos adversos e interacciones farmacológicas.

Cannabis junto con tratamientos convencionales

Las personas con migraña pueden utilizar tratamientos agudos como:

  • antiinflamatorios;
  • analgésicos;
  • triptanes;
  • gepantes;
  • antieméticos;
  • y otros medicamentos.

También existen tratamientos preventivos como:

  • betabloqueantes;
  • topiramato;
  • determinados antidepresivos;
  • toxina botulínica;
  • anticuerpos monoclonales frente a CGRP o su receptor;
  • y otros tratamientos específicos.

El cannabis no debería plantearse automáticamente como sustituto de estas opciones. En determinados pacientes podría valorarse como herramienta complementaria.

Pero antes de modificar un tratamiento eficaz conviene valorar:

  • frecuencia de crisis;
  • respuesta actual;
  • efectos adversos;
  • interacciones;
  • y objetivos terapéuticos.

¿Puede ayudar a reducir otros medicamentos?

Es posible que algunos pacientes que responden favorablemente a cannabinoides reduzcan la necesidad de medicación de rescate. Esto se ha observado en algunos estudios observacionales. Pero no debe hacerse automáticamente. Especialmente cuando existen tratamientos preventivos, cualquier modificación debería realizarse de forma planificada.

El objetivo no es necesariamente:

“sustituir medicamentos por cannabis”.

El objetivo es:

reducir las crisis y mejorar la calidad de vida con el tratamiento más eficaz y seguro para cada persona.

¿Cuándo merece la pena valorar cannabis medicinal?

Puede tener sentido realizar una valoración individual cuando:

  • existe diagnóstico de migraña;
  • las crisis siguen siendo incapacitantes;
  • los tratamientos actuales son insuficientes;
  • existen efectos adversos con otros medicamentos;
  • el paciente ya utiliza cannabis y percibe una mejoría reproducible;
  • existen náuseas importantes asociadas;
  • o se quiere valorar cannabinoides como tratamiento complementario.

La aparición del primer ensayo clínico positivo sobre THC+CBD para migraña aguda aumenta el interés de esta posibilidad. Pero todavía no convierte cannabis en un tratamiento universal ni de primera línea para todas las personas con migraña.

¿Cuándo debe investigarse una cefalea?

Una cefalea nueva no debe atribuirse automáticamente a migraña.

Hay situaciones que requieren valoración médica, especialmente cuando aparece:

  • un dolor súbito y extremadamente intenso;
  • una cefalea completamente diferente de las habituales;
  • pérdida de fuerza;
  • dificultad para hablar;
  • confusión;
  • pérdida de conciencia;
  • fiebre y rigidez de nuca;
  • traumatismo craneal;
  • cambios neurológicos persistentes;
  • embarazo acompañado de una cefalea nueva intensa;
  • o empeoramiento progresivo sin explicación.

El cannabis puede modificar la percepción del dolor, pero no debe utilizarse para ocultar un síntoma que necesita diagnóstico.

¿Puede ayudarme el cannabis medicinal con la migraña?

Actualmente podemos responder con mayor precisión que hace unos años:

existe evidencia clínica inicial de que determinadas formulaciones de cannabis con THC y CBD pueden reducir una crisis aguda de migraña en algunos pacientes.

Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo encontró que cannabis vaporizado con 6 % THC + 11 % CBD fue superior a placebo para:

  • alivio del dolor;
  • ausencia completa de dolor;
  • y desaparición del síntoma más molesto.

THC solo produjo alivio del dolor, pero resultados menos consistentes.

CBD solo no fue superior a placebo.

Es una señal clínica importante.

Pero necesitamos más estudios antes de conocer:

  • dosis óptimas;
  • proporciones THC:CBD;
  • frecuencia de uso;
  • seguridad a largo plazo;
  • eficacia preventiva;
  • comparación con tratamientos modernos de migraña;
  • y qué perfil de paciente tiene mayor probabilidad de responder.

Fuentes y evidencia científica

Ensayo clínico THC + CBD para migraña aguda

En el primer ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado sobre cannabis para una crisis aguda de migraña participaron 92 pacientes y se trataron 247 crisis.

La combinación de 6 % THC + 11 % CBD fue superior a placebo para alivio del dolor, ausencia completa de dolor y desaparición del síntoma más molesto a las dos horas.

Consultar estudio en PubMed

Revisión de cannabis medicinal y migraña

Una revisión de 12 publicaciones que incluían aproximadamente 1.980 pacientes encontró señales favorables sobre frecuencia de migraña, días de migraña y síntomas como náuseas y vómitos.

Sin embargo, los autores destacaban la necesidad de ensayos clínicos bien diseñados.

Consultar revisión en PubMed

Sistema Endocannabinoide y migraña

La investigación muestra que el Sistema Endocannabinoide participa en mecanismos relacionados con:

  • actividad trigeminovascular;
  • procesamiento del dolor;
  • excitabilidad neuronal;
  • y liberación de CGRP.

Los datos humanos siguen siendo limitados, pero el SEC representa una vía de investigación relevante para nuevos tratamientos de la migraña.

Consultar revisión científica

Anandamida y migraña

Diferentes estudios han observado alteraciones de la señalización endocannabinoide en pacientes con migraña, incluidos niveles reducidos de anandamida en determinados pacientes con migraña crónica.

Estos hallazgos apoyan la investigación del SEC, pero no permiten diagnosticar actualmente una “deficiencia endocannabinoide” individual.

Consultar revisión

Cannabis y cefalea por sobreuso

Un estudio observacional de 368 pacientes con migraña crónica encontró una asociación entre consumo de cannabis y mayor prevalencia de cefalea por sobreuso.

Al tratarse de un estudio observacional, no demuestra causalidad, pero refuerza la necesidad de vigilar frecuencia y patrón de consumo.

Consultar estudio en PubMed

Recursos relacionados de Medican Map

Cannabis medicinal y dolor crónico

La migraña tiene mecanismos propios y no debe reducirse simplemente a “dolor crónico”, pero este recurso permite profundizar en los mecanismos analgésicos de los cannabinoides.
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Cómo funciona el Sistema Endocannabinoide

Permite comprender el papel de anandamida, 2-AG, CB1, CB2 y otros componentes implicados en la regulación del dolor y del sistema nervioso.
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Dosificación del cannabis medicinal

Leer guía de dosificación

Tolerancia al cannabis y efectos del THC

Especialmente importante si el cannabis comienza a utilizarse repetidamente para tratar las crisis.
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Vías de administración

Guía completa: fumar, vaporizar y otras vías de administración

Importante

La información de esta página tiene carácter educativo y no sustituye una valoración médica.

La migraña es una enfermedad neurológica y no cualquier dolor de cabeza debe interpretarse como migraña.

La investigación sobre cannabis medicinal ha avanzado considerablemente.

Durante años dispusimos principalmente de estudios observacionales que sugerían que algunos pacientes experimentaban:

  • menos crisis;
  • menor intensidad;
  • menos náuseas;
  • y menor necesidad de otros medicamentos.

Ahora disponemos además de un primer ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo que encontró resultados favorables para una combinación de THC + CBD en el tratamiento agudo de la migraña.

Es una evidencia importante, pero todavía inicial.

No demuestra que:

  • cualquier cannabis funcione;
  • CBD solo sea eficaz;
  • utilizar cannabis diariamente prevenga la migraña;
  • aumentar THC mejore los resultados;
  • ni cannabis sea superior a los tratamientos específicos actualmente disponibles.

Además, en pacientes con migraña crónica debemos prestar especial atención al uso frecuente, la tolerancia y la cefalea por sobreuso.

Por eso, en Medican Map consideramos que una valoración adecuada debería responder primero a varias preguntas:

¿Es realmente migraña?

¿Cuántos días de migraña existen cada mes?

¿Qué tratamientos se han probado?

¿Queremos tratar una crisis o prevenir futuras crisis?

¿Qué cannabinoide y qué vía se están utilizando?

¿Está disminuyendo realmente la frecuencia, intensidad o discapacidad?

El objetivo no es simplemente consumir cannabis para el dolor de cabeza.

El objetivo es conseguir menos crisis, menos discapacidad y una mejor calidad de vida con el menor riesgo posible.