Asma
Cannabinoides y vías respiratorias
Cannabis medicinal y asma: qué sabemos sobre cannabinoides y vías respiratorias
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias caracterizada por una obstrucción variable del flujo de aire y una hiperreactividad de los bronquios.
Puede producir síntomas como:
- dificultad para respirar;
- sibilancias o “pitos”;
- tos;
- sensación de falta de aire;
- opresión en el pecho;
- y episodios de broncoconstricción o crisis asmáticas.
La intensidad y frecuencia de estos síntomas varía mucho entre personas y puede cambiar con el tiempo.
El cannabis ha despertado interés en relación con el asma porque algunos cannabinoides, especialmente el THC, mostraron efectos broncodilatadores en investigaciones realizadas desde la década de 1970.
También existe investigación sobre la participación del Sistema Endocannabinoide en la regulación de las vías respiratorias y sobre las propiedades antiinflamatorias de determinados cannabinoides.
Sin embargo, es fundamental diferenciar estos hallazgos de una recomendación clínica:
actualmente el cannabis no debe considerarse un tratamiento de rescate para una crisis asmática ni un sustituto de los tratamientos convencionales prescritos para controlar el asma.
¿Qué ocurre en las vías respiratorias durante el asma?
Las vías respiratorias de una persona con asma presentan una mayor sensibilidad e inflamación.
Ante determinados desencadenantes, el músculo que rodea los bronquios puede contraerse, estrechando temporalmente las vías respiratorias. A este fenómeno se le denomina broncoconstricción.
También puede aumentar la inflamación y la producción de moco.
Entre los desencadenantes habituales pueden encontrarse:
- alérgenos;
- infecciones respiratorias;
- ejercicio;
- contaminación;
- humo;
- aire frío;
- estrés;
- determinados medicamentos;
- y sustancias irritantes.
Por esta razón, la exposición de las vías respiratorias al humo generado por la combustión del cannabis merece especial consideración en personas con asma.
El Sistema Endocannabinoide y las vías respiratorias
El Sistema Endocannabinoide (SEC) participa en numerosos procesos relacionados con la homeostasis del organismo.
Sus componentes —endocannabinoides, receptores y enzimas— se encuentran distribuidos en diferentes tejidos y participan en procesos relacionados con:
- inflamación;
- respuesta inmunitaria;
- percepción del dolor;
- actividad neuronal;
- y regulación de diferentes funciones fisiológicas.
También se han identificado componentes relacionados con la señalización cannabinoide en las vías respiratorias.
Esto ha llevado a investigar si los cannabinoides pueden modificar procesos como el tono del músculo liso bronquial y la inflamación respiratoria.
Se trata de un campo científicamente interesante, pero buena parte de esta investigación continúa siendo experimental o preclínica.
THC y broncodilatación
Uno de los hallazgos históricos más interesantes relacionados con cannabis y asma es el posible efecto broncodilatador agudo del THC.
Durante la década de 1970 se realizaron diferentes estudios para comprobar cómo afectaba el THC a las vías respiratorias.
En algunos experimentos realizados en personas sanas y en pacientes asmáticos se observaron aumentos transitorios del flujo respiratorio después de administrar THC.
Uno de los trabajos clásicos comparó THC administrado por vía oral y cannabis fumado en personas con asma y observó broncodilatación durante varias horas.
👉 Fuente científica:
Tashkin DP, Shapiro BJ, Frank IM.
Acute effects of smoked marijuana and oral Δ9-tetrahydrocannabinol on specific airway conductance in asthmatic subjects.
American Review of Respiratory Disease. 1974;109(4):420-428.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/4818423/
Estos resultados ayudaron a demostrar que determinados cannabinoides podían influir sobre el tono de las vías respiratorias.
Pero existe una diferencia fundamental entre demostrar broncodilatación experimental y disponer de un tratamiento adecuado para el asma.
THC inhalado en personas con asma
Investigaciones posteriores intentaron estudiar el THC mediante sistemas de administración que evitaran algunos de los problemas asociados al humo.
Un estudio evaluó THC administrado mediante aerosol en personas con asma.
Los resultados mostraron una respuesta variable: mientras algunos pacientes presentaron broncodilatación, otros experimentaron broncoconstricción, tos o molestias torácicas.
👉 Fuente científica:
Tashkin DP, Reiss S, Shapiro BJ, Calvarese B, Olsen JL, Lodge JW.
Bronchial effects of aerosolized delta 9-tetrahydrocannabinol in healthy and asthmatic subjects.
American Review of Respiratory Disease. 1977;115(1):57-65.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/831092/
Este resultado es especialmente importante.
Aunque el THC tenga propiedades capaces de producir broncodilatación, la inhalación de un producto cannabinoide no garantiza una respuesta broncodilatadora en una persona con asma.
La propia vía de administración puede producir irritación, tos u otras respuestas respiratorias.
Investigación sobre cannabinoides y músculo bronquial
La investigación más moderna también ha estudiado directamente cómo determinados cannabinoides afectan al tejido de las vías respiratorias.
Un estudio publicado en 2014 investigó los efectos de diferentes cannabinoides sobre tejido bronquial humano aislado.
Los investigadores observaron que el THC podía reducir determinadas contracciones del músculo bronquial inducidas experimentalmente.
👉 Fuente científica:
Grassin-Delyle S, et al.
The expression and relaxant effect of cannabinoid receptors in human bronchi.
Respiratory Research. 2014;15:136.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25377598/
https://doi.org/10.1186/s12931-014-0136-4
Este tipo de estudios ayuda a comprender los mecanismos farmacológicos de los cannabinoides en las vías respiratorias.
Sin embargo, estudiar bronquios aislados en un laboratorio no equivale a demostrar eficacia clínica en pacientes con asma.
Son resultados mecanísticos que justifican continuar investigando.
Cannabinoides e inflamación
El asma no consiste únicamente en broncoconstricción.
La inflamación crónica de las vías respiratorias es una parte fundamental de la enfermedad.
Por este motivo también existe interés en las propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias de diferentes cannabinoides.
Tanto el Sistema Endocannabinoide como cannabinoides como CBD y THC participan en diferentes mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria y la inflamación.
Existen investigaciones preclínicas que han estudiado cannabinoides en modelos experimentales de inflamación pulmonar y asma alérgica.
Algunos resultados sugieren posibles efectos antiinflamatorios.
Sin embargo, esta evidencia procede principalmente de modelos celulares y animales y no permite concluir que CBD o THC sean tratamientos clínicamente demostrados para controlar la inflamación del asma en humanos.
¿Puede el cannabis tratar el asma?
La evidencia disponible permite afirmar que existe una base farmacológica interesante para seguir investigando los cannabinoides en las vías respiratorias.
Se ha observado:
- broncodilatación aguda con THC en algunos estudios históricos;
- modulación del músculo liso bronquial;
- participación del Sistema Endocannabinoide en las vías respiratorias;
- y posibles mecanismos antiinflamatorios e inmunomoduladores.
Pero la evidencia clínica disponible sigue siendo insuficiente para considerar el cannabis un tratamiento establecido del asma.
Además, existe un problema especialmente importante:
una de las formas más habituales de consumir cannabis —fumarlo— introduce productos de combustión directamente en unas vías respiratorias que ya presentan inflamación e hiperreactividad.
Fumar cannabis y asma
Desde una perspectiva respiratoria, fumar cannabis no es una vía recomendable para tratar el asma.
Cuando se quema cannabis se generan:
- partículas;
- monóxido de carbono;
- alquitrán;
- hidrocarburos;
- y otros productos derivados de la combustión.
El humo puede irritar las vías respiratorias y favorecer síntomas como:
- tos;
- producción de moco;
- irritación;
- sibilancias;
- y molestias respiratorias.
Esto resulta especialmente relevante en una persona con asma.
Que determinados cannabinoides puedan presentar propiedades broncodilatadoras no convierte el humo del cannabis en beneficioso para los pulmones.
Son dos cuestiones diferentes que no deben confundirse.
¿Vaporizar es mejor que fumar?
La vaporización calienta el cannabis sin alcanzar las temperaturas necesarias para producir combustión.
Por este motivo, comparada con fumar, puede reducir la exposición a muchos de los productos tóxicos generados al quemar material vegetal.
Desde una perspectiva de reducción de daños, esto supone una diferencia importante.
Sin embargo:
vaporizar no significa que la inhalación sea inocua para una persona con asma.
El aerosol inhalado puede producir:
- irritación;
- tos;
- molestias respiratorias;
- o broncoconstricción en personas susceptibles.
Por ello, una persona asmática no debería interpretar que vaporizar cannabis constituye un tratamiento de su enfermedad.
Cuando existe una patología respiratoria, puede ser especialmente importante valorar vías de administración que no impliquen inhalación.
Puedes ampliar esta información en:
Guía completa sobre fumar, vaporizar y otras vías de administración del cannabis medicinal
https://medicanmap.com/blog/reduccion-danos/guia-completa-fumar-vaporizar-otras-vias-de-administracion-cannabis-medicinal
Otras vías de administración
Los cannabinoides pueden administrarse mediante diferentes vías que no requieren introducir humo o aerosoles en los pulmones.
Entre ellas se encuentran:
- aceites sublinguales;
- preparados orales;
- cápsulas;
- y otras formulaciones.
Cada vía presenta diferencias importantes en:
- velocidad de inicio;
- duración del efecto;
- biodisponibilidad;
- facilidad de dosificación;
- y perfil de riesgos.
En una persona con enfermedad respiratoria, la elección de la vía adquiere especial importancia.
Esto no significa que una vía no inhalada convierta automáticamente a los cannabinoides en un tratamiento para el asma, sino que evita añadir la exposición respiratoria propia de fumar o inhalar aerosoles cuando los cannabinoides se utilizan por otra indicación médica.
Cannabis durante una crisis asmática
Este punto es especialmente importante.
El cannabis no debe utilizarse como tratamiento de rescate durante una crisis asmática.
Los estudios históricos que observaron broncodilatación con THC no justifican sustituir por cannabis los medicamentos de rescate utilizados actualmente para tratar una exacerbación.
Una persona diagnosticada de asma debe seguir el plan de actuación indicado por su médico, incluida la medicación de rescate prescrita.
Intentar tratar una crisis inhalando cannabis puede:
- retrasar un tratamiento eficaz;
- irritar las vías respiratorias;
- provocar tos;
- producir una respuesta impredecible;
- o empeorar la situación.
Si existe una dificultad respiratoria importante o un empeoramiento rápido, debe buscarse atención sanitaria.
¿Debo dejar mis inhaladores si utilizo cannabis medicinal?
No.
El cannabis medicinal no debe utilizarse para sustituir automáticamente broncodilatadores, corticoides inhalados u otros tratamientos prescritos para controlar el asma.
Los tratamientos convencionales para el asma cuentan con evidencia clínica y pautas específicas según la gravedad y características de la enfermedad.
Si una persona utiliza cannabis medicinal por otra patología y además tiene asma, ambas circunstancias deben valorarse conjuntamente.
El profesional sanitario puede estudiar:
- gravedad y control del asma;
- frecuencia de las crisis;
- función pulmonar;
- medicamentos utilizados;
- cannabinoides empleados;
- vía de administración;
- posibles interacciones;
- y aparición de síntomas respiratorios relacionados con el consumo.
¿Y si utilizo cannabis medicinal para otra enfermedad y tengo asma?
Tener asma no significa necesariamente que una persona no pueda utilizar ningún cannabinoide.
Pero sí significa que la vía de administración y el estado respiratorio merecen especial atención.
Por ejemplo, una persona puede estar utilizando cannabis medicinal para:
- dolor crónico;
- problemas de sueño;
- determinados síntomas neurológicos;
- náuseas;
- u otra condición.
Si además tiene asma, puede ser conveniente valorar alternativas a la combustión y revisar cualquier síntoma respiratorio que aparezca después del consumo.
La decisión debe individualizarse.
¿Qué sabemos entonces sobre cannabis medicinal y asma?
La investigación disponible permite distinguir tres niveles diferentes de evidencia:
1. Evidencia farmacológica
El THC puede producir broncodilatación mediante mecanismos relacionados con la regulación del músculo liso de las vías respiratorias.
2. Evidencia preclínica
Existen investigaciones sobre el Sistema Endocannabinoide, inflamación respiratoria y posibles propiedades antiinflamatorias de distintos cannabinoides.
Estos estudios ayudan a comprender posibles mecanismos terapéuticos, pero muchos proceden de modelos animales o celulares.
3. Evidencia clínica
Los estudios clínicos directos sobre cannabis y asma son escasos, antiguos y de tamaño limitado.
Aunque algunos demostraron broncodilatación aguda, no existe actualmente evidencia suficiente para considerar el cannabis un tratamiento establecido para controlar el asma.
Esta distinción es fundamental.
Un mecanismo farmacológico prometedor no equivale automáticamente a eficacia clínica.
¿Puede tener sentido el cannabis medicinal en una persona con asma?
Depende del motivo por el que se esté planteando utilizar cannabis.
Si el objetivo es tratar directamente el asma, la evidencia disponible actualmente es insuficiente para recomendarlo como tratamiento establecido.
Si la persona utiliza o está valorando cannabis medicinal para otra enfermedad y además presenta asma, sí puede ser importante realizar una valoración individualizada para reducir riesgos.
Antes de utilizarlo conviene conocer:
- gravedad y control del asma;
- antecedentes de crisis;
- función respiratoria;
- tratamiento actual;
- vía de administración prevista;
- experiencia previa con cannabis;
- cannabinoides utilizados;
- concentración de THC y CBD;
- y posibles efectos respiratorios previos.
En Medican Map puedes consultar con profesionales de la salud con formación en cannabis medicinal para valorar estas circunstancias de manera individualizada.
Fuentes y evidencia científica
1. Cannabis fumado y THC oral en personas con asma
Tashkin DP, Shapiro BJ, Frank IM. Acute effects of smoked marijuana and oral Δ9-tetrahydrocannabinol on specific airway conductance in asthmatic subjects. American Review of Respiratory Disease. 1974;109(4):420-428.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/4818423/
2. THC administrado mediante aerosol en personas sanas y asmáticas
Tashkin DP, Reiss S, Shapiro BJ, Calvarese B, Olsen JL, Lodge JW. Bronchial effects of aerosolized delta 9-tetrahydrocannabinol in healthy and asthmatic subjects. American Review of Respiratory Disease. 1977;115(1):57-65.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/831092/
3. Cannabinoides y relajación del músculo bronquial humano
Grassin-Delyle S, et al. The expression and relaxant effect of cannabinoid receptors in human bronchi. Respiratory Research. 2014;15:136.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25377598/
https://doi.org/10.1186/s12931-014-0136-4
Recursos relacionados de Medican Map
Guía completa: fumar, vaporizar y otras vías de administración del cannabis medicinal
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Cómo dosificar cannabis medicinal correctamente
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Cómo empezar un tratamiento con cannabis medicinal paso a paso
https://medicanmap.com/blog/usos-medicos/como-empezar-tratamiento-cannabis-medicinal-paso-a-paso
¿Qué enfermedades pueden tratarse con cannabis medicinal?
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Importante
La información de esta página tiene carácter educativo y no sustituye una valoración médica.
Aunque existen estudios que muestran efectos broncodilatadores del THC y mecanismos potencialmente interesantes del Sistema Endocannabinoide en las vías respiratorias, la evidencia clínica disponible no permite considerar actualmente el cannabis un tratamiento establecido para el asma.
Fumar cannabis implica exposición a productos de combustión irritantes y no debe recomendarse como tratamiento respiratorio. La vaporización reduce determinados riesgos asociados a la combustión, pero tampoco debe considerarse inocua para una persona con asma.
Durante una crisis asmática, el cannabis no debe utilizarse como medicación de rescate ni retrasar el tratamiento prescrito o la atención sanitaria necesaria.