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Glaucoma

Glaucoma

Cannabis medicinal y glaucoma: THC, CBD, presión intraocular y evidencia científica

El glaucoma engloba un grupo de enfermedades oculares caracterizadas por un daño progresivo del nervio óptico que puede provocar una pérdida irreversible de visión.

Es una enfermedad especialmente importante porque en sus fases iniciales puede avanzar sin producir síntomas evidentes.

La presión intraocular (PIO) elevada es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar y hacer progresar el glaucoma y, además, constituye actualmente el principal factor modificable mediante tratamiento.

Sin embargo, glaucoma y presión ocular elevada no son exactamente lo mismo.

Una persona puede presentar:

  • presión intraocular elevada sin haber desarrollado todavía glaucoma;
  • glaucoma asociado a presión elevada;
  • o daño glaucomatoso incluso con valores de presión considerados dentro de rangos normales.

Por ello, el glaucoma debe entenderse fundamentalmente como una neuropatía óptica progresiva, no simplemente como “tener demasiada presión dentro del ojo”.

El cannabis comenzó a investigarse en glaucoma hace décadas porque se descubrió que determinados cannabinoides, especialmente el THC, podían reducir temporalmente la presión intraocular.

Este hallazgo despertó un gran interés.

Sin embargo, décadas de investigación han mostrado también importantes limitaciones que hacen que actualmente el cannabis no se considere un tratamiento rutinario recomendado para el glaucoma.

Además, THC y CBD pueden producir efectos diferentes sobre la presión ocular, por lo que tampoco es correcto hablar simplemente de “cannabis” como si todos sus cannabinoides actuaran igual.


¿Qué es la presión intraocular?

En el interior de la parte anterior del ojo circula continuamente un líquido denominado humor acuoso.

Este líquido:

  • se produce dentro del ojo;
  • circula por la cámara anterior;
  • y posteriormente se elimina a través de diferentes estructuras de drenaje.

La presión intraocular depende en gran medida del equilibrio entre la producción y la salida de este líquido.

Cuando existe una resistencia excesiva al drenaje, la presión puede aumentar.

Una PIO elevada mantenida puede aumentar el riesgo de daño del nervio óptico.

Pero la relación no es absoluta.

Hay personas con presiones relativamente elevadas que no desarrollan glaucoma y otras que desarrollan daño glaucomatoso con presiones aparentemente normales.


¿Qué ocurre en el nervio óptico?

El nervio óptico está formado por los axones de las células ganglionares de la retina.

Estas células transmiten la información visual desde el ojo hasta el cerebro.

En el glaucoma se produce progresivamente:

  • daño de las células ganglionares;
  • pérdida de fibras nerviosas;
  • cambios característicos en el nervio óptico;
  • y pérdida progresiva del campo visual.

Cuando estas células nerviosas se pierden, el daño producido es generalmente irreversible.

Por ello, el objetivo del tratamiento no consiste únicamente en conseguir una cifra determinada de presión ocular.

El verdadero objetivo es:

reducir el riesgo de que continúe deteriorándose el nervio óptico y preservar la visión durante el mayor tiempo posible.


Tipos de glaucoma

Existen diferentes formas de glaucoma.

Glaucoma primario de ángulo abierto

Es una de las formas más frecuentes.

Generalmente progresa lentamente y puede permanecer durante años sin producir síntomas claros.

La visión periférica puede deteriorarse progresivamente antes de que el paciente sea consciente del problema.

Glaucoma de tensión normal

Existe daño característico del nervio óptico aunque las mediciones de presión intraocular no sean especialmente elevadas.

Esto demuestra que la presión no es el único factor implicado en la enfermedad.

Glaucoma de ángulo cerrado

En determinadas personas el sistema de drenaje del ojo puede cerrarse de forma brusca.

Un ataque agudo puede producir:

  • dolor ocular intenso;
  • ojo rojo;
  • visión borrosa;
  • halos alrededor de las luces;
  • dolor de cabeza;
  • náuseas;
  • y vómitos.

El glaucoma agudo de ángulo cerrado constituye una urgencia médica.

No debe intentarse tratar con cannabis, CBD ni remedios caseros.


¿Por qué se empezó a estudiar el cannabis para el glaucoma?

La relación entre cannabis y presión intraocular se conoce desde principios de la década de 1970.

Los primeros estudios observaron que después del consumo de cannabis podía producirse una disminución de la presión intraocular.

Posteriormente se comprobó que el THC desempeñaba un papel importante en este efecto.

Diversos estudios históricos encontraron reducciones relevantes de la PIO tras administrar THC por distintas vías.

Este descubrimiento llevó durante años a plantear una pregunta lógica:

si reducir la presión intraocular ayuda a controlar el glaucoma y el THC reduce la presión, ¿podría utilizarse cannabis para tratarlo?

El problema apareció al estudiar cuánto duraba realmente ese efecto.


THC y presión intraocular

El tetrahidrocannabinol (THC) es el principal cannabinoide responsable de los efectos psicoactivos del cannabis.

También puede producir una disminución de la presión intraocular.

En algunos estudios históricos se observaron reducciones de aproximadamente 20–30%, aunque la magnitud del efecto varía considerablemente entre personas, dosis y vías de administración.

Sin embargo, existe una limitación fundamental:

el efecto suele durar solamente unas pocas horas.

El glaucoma necesita controlar la presión ocular de forma continuada, durante las 24 horas del día y durante años.

Por ello, para intentar mantener el efecto del THC sería necesario administrarlo repetidamente a lo largo del día.

Esto plantea problemas importantes.


¿Por qué no se utiliza THC habitualmente para tratar el glaucoma?

Para mantener una reducción continua de la PIO mediante THC serían necesarias exposiciones repetidas.

Esto podría producir:

  • intoxicación;
  • somnolencia;
  • alteraciones de memoria y atención;
  • problemas de coordinación;
  • ansiedad;
  • taquicardia;
  • hipotensión;
  • y desarrollo de tolerancia.

Estos efectos dificultarían actividades cotidianas como:

  • conducir;
  • trabajar;
  • estudiar;
  • o realizar tareas que requieran concentración.

Además, los tratamientos oftalmológicos actuales pueden mantener el control de la presión durante periodos mucho más prolongados sin producir los efectos psicoactivos sistémicos del THC.

Por ello, aunque el efecto del THC sobre la PIO sea real, esto no lo convierte automáticamente en un tratamiento práctico o adecuado para el glaucoma.


Bajar la presión no es suficiente

Existe además otra cuestión especialmente importante.

El objetivo final del tratamiento del glaucoma es proteger el nervio óptico.

Una reducción puntual de la presión durante unas horas no demuestra necesariamente que un tratamiento:

  • evite la pérdida de células ganglionares;
  • reduzca la progresión del campo visual;
  • o preserve la visión a largo plazo.

Para considerar un tratamiento adecuado debemos valorar no solamente:

“¿baja la presión?”

sino:

“¿mantiene la presión controlada y reduce el riesgo de progresión del daño del nervio óptico a largo plazo?”

Para cannabis y THC no disponemos actualmente de evidencia clínica suficiente que demuestre este beneficio a largo plazo.


El problema de la presión arterial

Existe además una cuestión fisiológica que merece atención.

El THC puede disminuir la presión arterial sistémica en determinadas personas.

El nervio óptico necesita recibir un flujo sanguíneo adecuado.

Por ello, una disminución importante de la presión arterial podría reducir la presión de perfusión ocular, especialmente en determinados pacientes vulnerables.

Esto significa que un tratamiento podría reducir la PIO y, al mismo tiempo, producir cambios circulatorios que no necesariamente resultasen beneficiosos para el nervio óptico.

La relación entre:

  • presión intraocular;
  • presión arterial;
  • flujo sanguíneo ocular;
  • y progresión del glaucoma

es compleja.

Por esta razón, no puede valorarse el posible efecto del cannabis atendiendo únicamente a una medición aislada de PIO.


¿Y el CBD?

Aquí aparece una diferencia fundamental.

CBD y THC no producen necesariamente los mismos efectos sobre la presión ocular.

El cannabidiol (CBD) se utiliza actualmente en numerosos productos y suele percibirse como el cannabinoide “no psicoactivo” y, por tanto, automáticamente más seguro.

En glaucoma esa simplificación puede ser problemática.

Algunas investigaciones han encontrado que el CBD podría aumentar temporalmente la presión intraocular en determinadas condiciones.


CBD y aumento de la presión intraocular

Un estudio experimental publicado en Investigative Ophthalmology & Visual Science investigó los efectos de THC y CBD sobre la presión ocular.

Los investigadores observaron que THC reducía la PIO, mientras que CBD produjo el efecto contrario en el modelo estudiado.

Además, cuando THC y CBD se administraban conjuntamente, el CBD podía interferir con parte del efecto hipotensor producido por THC.

Fuente científica

Miller S, Daily L, Leishman E, et al.

Δ9-Tetrahydrocannabinol and Cannabidiol Differentially Regulate Intraocular Pressure.

Investigative Ophthalmology & Visual Science. 2018;59(15):5904-5911.

Consultar estudio en PubMed

Este estudio es especialmente interesante porque muestra por qué no podemos asumir que todos los cannabinoides tienen el mismo efecto ocular.


¿Significa que el CBD siempre aumenta la presión ocular?

No.

La evidencia disponible todavía es limitada y no permite afirmar que CBD aumente necesariamente la PIO en todas las personas.

Los resultados dependen de:

  • dosis;
  • vía de administración;
  • momento de medición;
  • características del paciente;
  • formulación;
  • y diseño del estudio.

Además, distintos trabajos han producido resultados diferentes.

Por ello, el mensaje adecuado no es:

“El CBD provoca glaucoma”

ni tampoco:

“El CBD es bueno para el glaucoma porque procede del cannabis”.

La conclusión más prudente es:

existen datos que justifican precaución con el CBD en personas con glaucoma o presión intraocular elevada y su uso debería comentarse con el oftalmólogo, especialmente cuando se utilizan dosis relevantes o de forma continuada.


Un pequeño estudio en humanos

También se han estudiado diferentes cannabinoides administrados por vía sublingual en personas con glaucoma o hipertensión ocular.

En un pequeño ensayo cruzado se observó que una dosis de 5 mg de THC produjo una reducción temporal de la presión intraocular.

En cambio, una dosis de 40 mg de CBD produjo un aumento transitorio de la PIO cuatro horas después de la administración.

La dosis menor de CBD estudiada no mostró el mismo efecto.

Fuente científica

Tomida I, Azuara-Blanco A, House H, Flint M, Pertwee RG, Robson PJ.

Effect of sublingual application of cannabinoids on intraocular pressure: a pilot study.

Journal of Glaucoma. 2006;15(5):349-353.

Consultar estudio en PubMed

Es importante contextualizarlo:

fue un estudio pequeño y no permite concluir que todas las dosis o productos de CBD aumenten la presión ocular.

Pero refuerza la necesidad de no recomendar CBD indiscriminadamente a pacientes con glaucoma.


THC y CBD juntos

Esta cuestión tiene especial relevancia en cannabis medicinal.

Muchos productos contienen simultáneamente THC y CBD.

No podemos asumir simplemente que:

THC baja la presión + CBD tiene otros beneficios = combinación ideal.

Algunos datos experimentales sugieren que CBD puede modificar o contrarrestar parcialmente determinados efectos oculares del THC.

Por tanto, las proporciones THC:CBD utilizadas para otras patologías no deberían trasladarse automáticamente al glaucoma.


¿Existe un posible efecto neuroprotector de los cannabinoides?

Esta es una de las áreas más interesantes de investigación.

Dado que el glaucoma implica degeneración de células nerviosas, se ha estudiado si determinados cannabinoides podrían presentar efectos:

  • neuroprotectores;
  • antioxidantes;
  • antiinflamatorios;
  • o moduladores de la excitotoxicidad.

Existen resultados interesantes en investigación preclínica.

Sin embargo, debemos diferenciar claramente dos niveles de evidencia:

mostrar neuroprotección en células o modelos animales no demuestra que un cannabinoide preserve la visión de pacientes con glaucoma durante años.

Actualmente no existe evidencia clínica suficiente para recomendar cannabis o cannabinoides como tratamiento neuroprotector establecido del glaucoma.


¿Qué dicen las revisiones científicas actuales?

Las revisiones contemporáneas reconocen que diferentes cannabinoides pueden modificar la presión intraocular.

El THC, en particular, puede producir una disminución temporal.

Pero los principales problemas continúan siendo:

  • corta duración del efecto;
  • efectos adversos sistémicos;
  • efectos psicoactivos;
  • tolerancia;
  • variabilidad entre cannabinoides;
  • ausencia de evidencia suficiente sobre protección del nervio óptico;
  • y falta de estudios que demuestren prevención de la progresión del glaucoma a largo plazo.

Por ello, los cannabinoides no forman actualmente parte del tratamiento rutinario recomendado del glaucoma.

Revisión científica sobre cannabinoides y glaucoma en PubMed


¿Qué tratamientos se utilizan actualmente?

El tratamiento depende del tipo de glaucoma y de las características del paciente.

Puede incluir:

  • colirios hipotensores;
  • tratamiento láser;
  • cirugía;
  • implantes o dispositivos de drenaje;
  • y seguimiento periódico.

El oftalmólogo determina una presión objetivo teniendo en cuenta factores como:

  • presión inicial;
  • estado del nervio óptico;
  • campo visual;
  • velocidad de progresión;
  • edad;
  • grosor corneal;
  • y otros factores de riesgo.

El tratamiento puede modificarse si la enfermedad continúa progresando.


No sustituir los colirios por cannabis

Una persona puede pensar:

“Si el THC baja la presión, quizá puedo utilizar cannabis en lugar de mis gotas.”

Esto puede resultar peligroso.

Los colirios para glaucoma están diseñados para mantener un efecto controlado y prolongado sobre la presión intraocular.

El efecto del cannabis o THC es mucho menos predecible y generalmente más corto.

Además, sentirse bien después de consumir cannabis no proporciona ninguna información sobre el estado del nervio óptico.

El glaucoma puede continuar avanzando sin dolor ni síntomas perceptibles.

Por ello:

los tratamientos prescritos para glaucoma no deben suspenderse ni reducirse para sustituirlos por cannabis, THC o CBD sin indicación del oftalmólogo.


¿Pueden utilizarse gotas de cannabis o CBD directamente en el ojo?

No deben utilizarse preparados caseros de cannabis, aceites de CBD o extractos directamente sobre el ojo.

El ojo es un órgano especialmente sensible.

Un producto no diseñado y fabricado específicamente para uso oftálmico puede presentar problemas de:

  • esterilidad;
  • pH;
  • osmolaridad;
  • excipientes;
  • contaminantes;
  • irritación;
  • infección;
  • y absorción impredecible.

Un aceite destinado a uso oral o sublingual no es un colirio.

No debe aplicarse directamente en los ojos.


¿Qué ocurre si tengo glaucoma y utilizo cannabis para otra enfermedad?

Esta situación es diferente.

Una persona puede utilizar cannabis medicinal por:

  • dolor crónico;
  • espasticidad;
  • náuseas;
  • trastornos del sueño;
  • u otra indicación,

y tener además glaucoma.

En ese caso, el glaucoma debe formar parte de la valoración médica.

Conviene revisar:

  • tipo de glaucoma;
  • grado de control;
  • presión intraocular;
  • medicación oftalmológica;
  • composición THC/CBD del producto;
  • dosis;
  • frecuencia;
  • presión arterial;
  • y otros tratamientos.

También puede ser conveniente informar al oftalmólogo del uso de cannabinoides para que pueda interpretar correctamente la evolución de la presión ocular.


¿Cómo saber si el glaucoma está controlado?

El paciente no puede saberlo simplemente por cómo se siente.

El glaucoma puede avanzar sin producir síntomas evidentes.

Su seguimiento puede incluir:

  • medición de presión intraocular;
  • exploración del nervio óptico;
  • OCT;
  • campimetría;
  • gonioscopia;
  • fotografías del nervio óptico;
  • y otras pruebas según el caso.

Por ello, aunque una persona utilice cannabis y observe que su PIO disminuye temporalmente, esto no sustituye el seguimiento oftalmológico.


¿Puede utilizarse cannabis medicinal para tratar el glaucoma?

Actualmente, el cannabis no se recomienda como tratamiento rutinario del glaucoma.

El THC puede disminuir temporalmente la presión intraocular, pero:

  • el efecto dura pocas horas;
  • sería necesario administrarlo repetidamente;
  • puede producir efectos psicoactivos y cardiovasculares;
  • puede desarrollarse tolerancia;
  • y no existe evidencia suficiente de que preserve el nervio óptico o evite la progresión de la enfermedad a largo plazo.

El CBD tampoco debe considerarse automáticamente una alternativa más segura.

Algunos estudios han observado aumentos transitorios de la presión intraocular con CBD, aunque la evidencia es todavía limitada y no todos los estudios han obtenido los mismos resultados.

Por ello, en pacientes con glaucoma la utilización de cannabinoides debe valorarse con especial prudencia.


Si utilizas CBD y tienes glaucoma

Muchas personas utilizan CBD por motivos distintos al glaucoma.

Si tienes:

  • glaucoma;
  • hipertensión ocular;
  • antecedentes familiares importantes;
  • daño del nervio óptico;
  • o estás utilizando varios tratamientos para controlar la presión,

es recomendable comunicar el consumo de CBD al profesional sanitario y al oftalmólogo.

Esto es especialmente importante si se utilizan dosis elevadas o tratamientos mantenidos.

No significa que toda persona con glaucoma tenga prohibido utilizar CBD.

Significa que la posible influencia sobre la PIO debe formar parte de la valoración individualizada.


¿Puede ayudarme Medican Map?

Si tienes glaucoma y estás utilizando o planteándote utilizar cannabis medicinal, la primera pregunta no debería ser simplemente qué cantidad de THC o CBD utilizar.

Hay que conocer:

  • qué tipo de glaucoma tienes;
  • cómo está tu presión intraocular;
  • si existe progresión;
  • qué tratamiento oftalmológico utilizas;
  • para qué quieres utilizar cannabis;
  • qué cannabinoides contiene el producto;
  • qué dosis utilizas;
  • y qué otros medicamentos tomas.

En Medican Map puedes consultar con profesionales de la salud con formación en cannabis medicinal para valorar tu situación.

Cuando existe glaucoma, esta valoración debe plantearse en coordinación con el seguimiento oftalmológico, no como sustitución del mismo.


Fuentes y evidencia científica

1. THC y CBD pueden producir efectos diferentes sobre la presión intraocular

Miller S, Daily L, Leishman E, et al.

Δ9-Tetrahydrocannabinol and Cannabidiol Differentially Regulate Intraocular Pressure.

Investigative Ophthalmology & Visual Science. 2018;59(15):5904-5911.

Consultar estudio en PubMed

El estudio encontró una reducción de la PIO asociada al THC y un efecto diferente con CBD en el modelo experimental utilizado.


2. Cannabinoides sublinguales y presión intraocular

Tomida I, Azuara-Blanco A, House H, Flint M, Pertwee RG, Robson PJ.

Effect of sublingual application of cannabinoids on intraocular pressure: a pilot study.

Journal of Glaucoma. 2006;15(5):349-353.

Consultar estudio en PubMed

En este pequeño ensayo, THC produjo una reducción temporal de PIO mientras que la dosis superior de CBD estudiada produjo un aumento transitorio.


3. Revisión sobre cannabinoides y glaucoma

La literatura actual continúa investigando el potencial de diferentes componentes del Sistema Endocannabinoide sobre presión intraocular y neuroprotección, pero la evidencia disponible no permite considerar los cannabinoides un tratamiento rutinario establecido del glaucoma.

Consultar revisión científica en PubMed


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Importante

La información de esta página tiene carácter educativo y no sustituye una valoración oftalmológica.

El THC puede reducir temporalmente la presión intraocular, pero este efecto suele durar pocas horas y no existe evidencia suficiente de que el cannabis evite la progresión del glaucoma o preserve la visión a largo plazo.

El CBD no debe considerarse automáticamente beneficioso para el glaucoma. Existen estudios que han observado un aumento transitorio de la PIO en determinadas condiciones, aunque la evidencia continúa siendo limitada.

Los tratamientos prescritos para controlar el glaucoma no deben suspenderse ni reducirse para sustituirlos por cannabis, THC o CBD.

Tampoco deben aplicarse aceites, extractos o preparados de cannabis no específicamente formulados y autorizados para uso oftálmico directamente sobre los ojos.

Y, sobre todo, ante dolor ocular intenso de aparición repentina, ojo rojo, visión borrosa, halos alrededor de las luces, náuseas o vómitos, debe buscarse atención oftalmológica urgente, ya que estos síntomas pueden ser compatibles con un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado.